Entre la devoción y el deber.

Guardia Civil

La idea de este post surgió el día que me acerqué al III Certamen de Montaña de La Rinconada (León) a ver a Anselmo Avigamo, rescatador del GREIM (sección de la Guardia Civil dedicada al rescate en Montaña). Ese día se nos mostró una faceta muy humana de estos profesionales y recordé que en este blog tengo una sección, bastante olvidada, denominada ” Creatividad y Talento”. Oir a este guardia civil hablar de su trabajo con tanta pasión me recuerda lo que me gusta rodearme de gente así. El talento, ese algo que todos absolutamente tenemos, que reconocemos con facilidad en otros y que nos cuesta descubrir en nosotros mismos. (Nota: Recomiendo leer el libro sobre esta temática: El Elemento, de Sir Ken Robinson).

Alto de La Palombera, Cantabría. 1996.

Conocí a mi actual pareja en el verano de 2002. En una charla entre amigas nos contó que la Guardía Civil la había rescatado del refugio del Alto de la Palombera en helicóptero. Me encanta la Montaña y aquello me cautivó inmediatamente. Puso entonces una cinta de VHS (que hemos buscado por todas partes porque era el vídeo en el que quería basar esta entrada y no ha aparecido). En el cassette su familia había grabado todas las menciones sobre el suceso que el Telediario, Informe Semanal (que aquel sábado 24 de febrero hizo un especial titulado ” España Helada”) y otros programas de entonces habían destacado en titulares. Fue una semana horribilis con muchas personas atrapadas y desaparecidas en toda la Península.

Ellos eran un grupo de compañeros de la Universidad de Valladolid que había ido a Cantabría a pasar 4 días en el refugio de Palombera. El día que ya se iban cayó tal nevada que tuvieron que volver sobre sus pasos en medio de una tormenta “impresionante”. Con algo de nerviosismo y contradición, encontraron el refugio donde permanecieron 5 días. El Greim intentó en vano acceder al refugio en varias ocasiones,  incluso con una tanqueta. Los mismos jóvenes,  intentaron dejar el refugio en una ocasión, “¡pero tardamos casi una hora en dar 10 pasos! y nos tuvimos que dar la vuelta”.

En este enlace se puede leer en la prensa de entonces que los mencionan.

Greim

Al quinto día me contaba, “se abre la puerta del refugio y entra un hombre diciendo: “Somos la Guardia Civil, ¿quién es Paula? Tu padre te va a dar una ostia en cuanto te vea”. Risas a parte, en el vídeo se ve como el grupo baja del helicoptero en el que es trasladado a Cabuérniga y ahí acaba esta historia.

N- 631. Volviendo de esquiar de Valgrande Pajares. 13 Febrero de 2014.

Puerto de Pajares

Sucedió este invierno en alguna curva entre Arbás y Busdongo, en dirección a León. Iba sóla en el coche, de pronto el volante se pusó muy rígido saliendo de una curva, quería enderezarlo, pero era imposible. Más tarde supé que el alternador se había estropeado. El susto fue grande, pero con la inercia  y cuidado, pude situarme en el arcén sin mayores consecuencias.

Puede parecer insólito, pero en este tramo de la carretera nacional no había cobertura para el teléfono móvil en pleno siglo XXI. Después de señalizar el vehículo paré a un conductor que bajaba hacia León y le pedí que me llevará a una zona con cobertura para avisar a la grúa. Cuando me regresaba al coche empezó a nevar con fuerza. En el transcurso de las siguientes dos horas, apenas pasaron coches y mucho menos la grúa que me prometieron. Estaba realmente agobiada sin poder comunicarme tanto tiempo. Esta es una imagen de esos momentos.

Voviendo de Pajares

Para mi fortura llegó un grupo de todoterrenos de la Guardía Civil, nunca me había puesto tan contenta de ver a los ” hombrecillos verdes”. Eran del Greim, venían de hacer esquí de travesía y me rescataron, así de claro. Con sus super teléfonos con cobertura por satélite llamaron a una grúa de Mieres que llegó en media hora. Intentaron mover mi vehículo y remolcarme hasta la localidad más cercana, pero no hubo suerte. Se quedaron todo el tiempo conmigo e hicieron honor a su nombre: fueron unos auténticos ángeles de la guarda. No es una historia de riesgo y dolor, pero es mi historia con estos tipos.

El deber y algo más.

Está claro que ellos hacen su trabajo igual que los demás hacemos el nuestro, pero hay algo dentro de estas personas que trasciende el deber. Montañeros y sufridores, me los imagino bromeando con la crudeza para poder digerirla cada día. ¿Cuál es el perfil psicológico exigido a un miembro del Greim me pregunto yo? Y pienso en la canción de Antonio Molina.

Imagino que son personas a las que le gusta la emoción, la aventura, capaces de trabajar bajo fuerte presión y con una empatía importante. Positivos, determinados a la acción y un poco actores, porque a veces se tienen que ver en medio de verdaderos berenjenales.

Pero además de está actitud, valores, convicciones, creo que han visto en ellos un potencial, el talento. Una manifestación clara de inteligencia emocional que con los años de experiencia les convierte en las personas en las que todos confiamos en situaciones límite.

 

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