Berlín en un fin de semana largo.

La opinión que en España se tiene de Alemania ha cambiado en los últimos tiempos. Si bien seguimos considerando a este país el paradigma de la eficiencia y el trabajo, la crisis económica y financiera que estamos atravesando ha añadido elementos negativos a esta opinión. Alemania constituye una potencia económica y por ende política, que marca los destinos de países como el nuestro, avivando la idea de “mangoneadores” con la que muchos les designan.

Personalmente siempre he tenido simpatía por el pueblo alemán y su cultura. He querido conocer su lengua, costumbres y paisajes. Conocer Berlín supuso un paso adelante en mi germanofilia y eso que todavía no había viajado al Oktoberfest.

Mitte y La Isla de los Museos.

Si te gusta leer ciencia divulgativa, como es mi caso, sabes quien es Alexander Von Humboldt. Pasar por delante de la universidad que lleva su nombre en el Paseo Bajo los Tilos (Unter den Linden) tiene una significación especial.

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Todo el barrio del centro (Mitte) que aloja la Isla de los Museos de Berlín es muy interesante de visitar. Hay multitud de edificios históricos combinados con nuevas construcciones que merece la pena conocer en un paseo. Personalmente tenía interés por visitar el Museo de Pérgamo dedicado al arte antiguo: clásico, de Oriente Próximo e Islámico.

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También en Mitte visitamos el Memorial del Holocausto, un laberinto de columnas en plena calle, suficiente para mi. No visité el Museo Judío ni ningún otro vestigio de aquella atrocidad.

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Al norte de Alexanderplatz, el barrio de Scheunenviertel es una zona con infinidad de restaurantes, bares, edificios restaurados con patio interior,etc. Ésta es una constante en Berlín que me gustó mucho. Paseando y asomando la cabeza en multitud de portales descubres centenares de patios singularmente bellos. Ejemplo de ello es Hackesche Höfe, un laberinto de ocho patios llenos de galerías, boutiques, cafés…decorados con mucho gusto. Otra visita que recomiendo en este barrio es la antigua fábrica de Hechkmannhöfe, también es un complejo de patios en un entorno arquitectónico que atrae a muchos turistas.

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Un icono de Berlin es el Trabant, conocido como Trabi. El vehículo más común en la RDA.

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Tiergarten y Postdamer Platz

Este barrio toma su nombre de un gran parque que ocupa casi todo el distrito y que linda con la Puerta de Brandenburgo (que no me impresionó nada) próximo al nuevo barrio gubernamental. El parque es precioso y merece la pena disfrutar de unas horas de paseo por sus árboles centenarios, lagos y praderas.

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La verdad es que aquí todo es a lo grande, los edificios de la Cancillería Federal, el Reichtag sede del Bundestad o Palarmento, la residencia de Angela Merkel, etc discurren entre los meandros del río Spree y grandes avenidas.

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Junto a este barrio se encuentra Postdamer Platz, una zona comercial muy turística donde se han construido modernos edificios tras la reunificación de Alemania. Yo visité el Sony Center porque poco antes había estado en Tokio y el edificio de Ginza me había gustado mucho. Por aquellos entonces Apple no había cambiado las reglas con sus Iphone, Ipad, etc. ni yo había visitado el Apple Store de Nueva York.

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Shöneberg – Prenzlauer Berg.

El primero es un barrio con ambiente progre, ochentero y habitado por la comunidad gay. Aquí están los famosos almacenes KaDeWe que visitamos de vuelta al hotel donde nos alojabamos en Charlottenburg. Es de interés visitar el mercado de Winterfeldplatz, se venden productos ecológicos y gran variedad de cosas. El barrio cuenta con multitud de restaurantes y bares de copas, el ambiente me gustó mucho.

Por su parte Prenzlauer Berg es el paraíso del postmodernismo, es interesante pasarse por la Kulturbrauerei, una antigua fabrica de cerveza restaurada. Alberga escenarios para teatro, danza, música, restaurantes, etc en un complejo de 20 edificios de ladrillo rojo y amarillo unidos por patios.

Kreuzberg – Friedrichshain – East side Gallery.

Aprovechamos el domingo para tomar el brunch en Kreuzberg, un barrio con un ambiente que no me gustó demasiado. Abunda la comunidad turca y al ir de la mano con mi pareja tuvimos que aguantar ciertos comentarios que por suerte no entendí.

En Friedrichshain se abre una puerta al pasado y se entra en un barrio del berlín este con una arquitectura completamente distinta. Un paseo por la Avenida Karl Marx es totalmente recomendable. Grandísimos edificios residenciales y administrativos hicieron de éste el primer bulevar socialista. No se puede perder uno el puente Oberbaumbrüke, muy pintoresco, parece un puente levadizo.

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La East Side Gallery  es un tramo de algo más de 1 km donde se pueden ver restos del famoso Muro de Berlín. Aunque breve merece la pena porque los artistas han dejado sus murales, testigos de un pasado que Alemania está superando.

Como primera visita me llegó para darme una primera impresión. Sin embargo, en la próxima, me gustaría vivir el ambiente nocturno de club que ha hecho famoso a Berlín, cuna de la música techno de los 80 con Kraftwerk a la cabeza.

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