Cambio generacional.

Pareja

Celebro el Día del Orgullo meditando sobre como han cambiado las cosas desde que salí del armario hace 20 años…por lo menos. El mundo se ha convertido en un lugar más manejable para nosotros desde entonces. Con la edad una se siente más segura y capaz de vivir su sexualidad de forma natural. La Ley que nos permite casarnos y adoptar ha sido uno de los elementos clave para concienciar y normalizar nuestra opción. Nos ha dotado de un argumento poderoso frente a quienes opinan diferente y piensan que lo nuestro “no es normal”. Pero no siempre fue así y de eso quería hablar hoy.

Principios de los 90´s.

En mi primer año de Universidad salí del armario. En aquel momento mi generación actuó como una palanca de visibilidad desde el momento en que los garitos de ambiente empezaron a ser evidentes, a salir de la clandestinidad. En el terreno familiar y personal, cada uno/a lo vivió a su manera, en eso los tiempos no han cambiado, pero si se daba el caso de personas muy fuera del armario en su ambiente nocturno y en locales que podía visitar cualquier conocido. Fue una fase de transición que acabó con los guetos.

Personalmente no me costó demasiado vivir de forma natural mi amor por la novia de turno. Me he besado en la calle desde entonces cuando me ha dado la gana y he cogido de la mano a mi pareja si era eso lo que nos apetecía. Pero hubo gente que lo pasó mal. Una de mis mejores amigas y primera novia sufrió mucho cuando su madre se enteró de que entendía. Llegó a decirle: “Y tu hermana cambiándose delante de ti…!!” Si, hay que ser una egoísta y bastante chunga para decirle eso a tu propia hija.

Kate+M+corbata

En aquellos años, ir un fin de semana a Madrid era una auténtica fiesta para nosotras. Caminar por la calle sin sentirte observado, mariconear todo lo que nos apeteciera…eramos muy jóvenes y queríamos vivir lo mismo que nuestras amigas hetero. La primera vez que entré en la discoteca Aire era carnaval, recuerdo a unos chulazos, cuerpos perfectos, musculados y con mucha pluma. Que libres los veía, que inyección de moral para volver a nuestro pueblo o ciudad de provincias. Era necesario ver para creer, para emular, para echarle narices.

Ámbito laboral.

En todos mis trabajos han sabido que era lesbiana, en algunos desde el momento cero y en otros tiempo después, hay que adaptarse. Me he sentido en minoría muchas veces, pero con el paso de los años, como dicen algunas amigas hetero: “tu ves gays por todas partes”. Y es que los hay. Tener compañeros de trabajo con los que pasas muchas horas que comparten aspectos importantes como este, hace que te sientas respaldada y más cómoda.

companeros_de_trabajo

He tenido la suerte de trabajar en ambientes nada hostiles, aunque creo que es la actitud personal la que hace ver este asunto como normal y parar los pies a los listillos. Pero es mi caso y no el de mucha gente que quizás lo tienen claro, pero que no saben o no pueden transmitir esa fuerza que impide que te hagan daño.

Los mucho más jovenes, hoy.

Gracias a las redes sociales puedes vivir como la gente más joven vive la homosexualidad. La pasada semana, gracias a Twitter descubrí un programa en el que dos familias, una muy católica y otra de padres gays con un niño adoptado se intercambiaban (“Cambio de familia”, en Cuatro). Los comentarios de la gente, en su mayoría veinteañeros eran 100% favorables al estilo de familia y educación de los gays. En líneas generales los jóvenes son respetuosos y no se andan con metáforas. Hace 20 años una universitaria de pueblo pequeño no salía del armario fácilmente. Hoy tengo la certeza de que es así. Hablan de su pareja con sus profesores, con sus compañeros de clase, expresan en sus perfiles sociales lo que sienten sin problema.

Aún así, tengo amigas que, con padres de 50 años, tienen muchos problemas para sentirse respetadas y apoyadas. Está claro que queda trabajo, queda tiempo para que el relevo generacional sea completo, pero vamos por buen camino. Ya no hace falta ir a un bar de ambiente para poder darle un piquito a tu novia. Ahora la mayoría vamos dónde queremos y es algo bueno para toda la sociedad.

gay-manos

Medea y los estereotipos.

El fin de semana pasado conocí a unas crías de 20 años por la noche. Una de ellas se llamaba Medea y me ha traía el recuerdo de la mítica discoteca madrileña de ambiente lésbico. He estado allí pocas veces pero suficientes para ver el cambio que estos años han traído a su pista de baile. La primera vez en los noventa, cuando entré vi a unas “señoras” porque me parecieron muy mayores, que iban vestidas con camisa, corbata y chaqueta. Llamó mi atención y no me gustó, siempre he huido de esos estereotipos que más que realidad, me parecen mitos. En cambio, en 2002 estuve por última vez y el ambiente era muy distinto, nada de corbatas.

Hace años mucha gente creía que en una pareja homosexual se tomaban roles, uno femenino y otro masculino. En la sociedad de entonces los papeles estaban muy definidos y no existía el estereotipo de pareja gay. En el futuro deberíamos construir nuestra propia identidad como parejas homosexuales pero entonces, aunque no lo quisieras, este medioambiente influía en tu toma de decisiones. No he tenido amigas en las que una haga de chico o cosas semejantes, pero si algo de esto ha habido creo que ya no existe. Evidentemente, no hay un cliché de familia gay, simplemente se acepta que hay más tipos de familia. Pienso que esos encasillamientos se nos imponían, en parte, por la necesidad de los heteros de entender como nos relacionábamos. Hay gente empeñada en poner etiquetas..

Y aunque el cambio es real y se ha producido, sigue teniendo importancia salir una vez al año a reivindicar que somos muy normales y tenemos derechos que no todos respetan. ¡Por eso, feliz día del Orgullo Gay, trans y bisexual! Hoy toca reivindicarse un poquito..;)

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