Emociones negativas en positivo.

“El Hombre, que es dueño de sí mismo, puede poner fin a un dolor con la misma facilidad con la que puede crear un placer. No quiero estar a merced de mis emociones, quiero usarlas para disfrutarlas y dominarlas”. Oscar Wilde.

A medida que pasan los años somos capaces de reconocernos mejor frente a las visicitudes de la vida. Sabemos cómo somos, cómo reaccionamos habitualmente frente a escenarios por los que hemos pasado antes, qué esperamos de nosotros mismos en ciertos casos.

Sin embargo, aunque el autoconocimiento es directamente proporcional a los años cumplidos, también desarrollamos emociones y sentimientos que no reconocíamos como propios. Hoy quiero reflexionar sobre el miedo y una de sus respuestas, la ansiedad. Podemos considerarlos en términos negativos, destructivos, paralizantes o que impiden nuestro avance aunque nos pueden ser también muy útiles en determinadas circunstancias.

EL MIEDO.

Hay varios tipos de miedo y, con los años, personalmente, el que más me preocupa es el miedo al daño físico, a que me falte salud. La madurez te aporta esa capacidad de relativizar y dar perspectivas distintas a los hechos para que no acaben contigo, pero el carácter es la palanca principal de cómo encaramos la vida; ya sabes: ¿vaso medio lleno, vaso medio vacio?.

Hay un libro de Pilar Jericó, titulado No Miedo que indaga en esta emoción. Dice su autora que todos, sin excepción, venimos con enseñanzas, experiencias y vivencias en las que se han gestado nuestros miedos. Está ahí y no podemos sino aceptarlo, es una emoción normal con la que tenemos que convivir . El detonante para que salgan a la superficie puede estar en cualquier cambio que no somos capaces de gestionar. Los miedos, son las respuestas negativas a nuestras motivaciones, la no obtención de nuestros sueños o metas. Cuando el motor de nuestros actos se esfuma ¿de dónde sacamos el poder, la energía para afrontarlo? En ocasiones el miedo es mucho más “biológico” digamos, pavor “a no llegar a fin de mes”.

Decidido, mi miedo a lesionarme haciendo deporte, a las alturas cuando subo a una cima…vienen de que el logro es una de las principales motivaciones que tengo en la vida. Trabajando en reforzar la confianza en mi estado de forma, en mis límites, respetando mi cuerpo podré dejarlo en un segundo plano. Como dice el coach Javier Carril, el miedo se difumina cuando actúas. La acción es nuestro principal motivador, nuestra fuente de energía. El debloqueo del miedo es actuar, no aplazar decisiones.

Cuando siento vértigo intento pensar en una visión motivadora, me veo en la cumbre con los brazos en alto, me ayuda, aunque a veces puede más la zona de confort, lugar dónde nunca se genera nada nuevo ni bueno. Generando esa imagen que nos ilusiona somos capaces de ponernos en marcha y decir adiós al miedo.

Hace muchos años leí en algún lugar que “la felicidad es la ausencia de miedo”. Esto nos permite disfrutar de la vida, de lo que tenemos sin echar en falta nada. Esta emoción puede parecer un fastidio, pero en ocasiones te puede salvar la vida o sin llegar a esos extremos, evitar un susto (esta es mi excusa principal). El miedo visto así es útil y debemos saber leer que hay detrás de él, interpretarlo y usarlo en nuestro beneficio.

LA ANSIEDAD.

Esta emoción incordia mucho y se manifiesta con respuestas fisiológicas que nos incomodan. Cuando ella aparece hemos perdido el control, no sólo de nuestras emociones, sino de las convenciones sociales, de la capacidad para disfrutar el presente, etc. Algunas de sus manifestaciones son:

El pánico, miedo paralizante, nos genera mucha ansiedad, quien se ha visto hablando en público por primera vez lo ha podido sentir. La ira, ese puñetazo en la mesa que debemos dar alguna vez en la vida para demostrar asertividad (positivo), principios, opinión, puede manifestarse con dosis de ansiedad de un modo negativo. Incluso, en momentos de felicidad, la ansiedad nos fuerza a vivir a trompicones, impacientemente. Si has perdido a alguien importante, si has sentido verdadera tristeza sabes lo que es la ansiedad. Tras distintas puertas, que inexorablemente, habrás cruzado, aunque las respuestas no hayan aparecido, lo habrá hecho la paz y la ansiedad se habrá difuminado.

Esta emoción, ya en positivo, puede ser un gran impulsor, necesario para alcanzar nuevos retos, funciona como una respuesta de lucha. El eustrés, el estrés en positivo, hace que nos movilicemos, que utilicemos los recursos de que disponemos. La autoestima, el autocontrol, la resistencia emocional son variables que parten de este tipo de ansiedad.

MIEDO A LA MONTAÑA.

Hace un par de años tuve la suerte de conocer a Edurne Pasabán, primera mujer en coronar las 14 montañas más altas del mundo. Acababa de terminar su proyecto: “14 * 8000” y vino a dar una conferencia dentro de un Ciclo de Cine de Montaña que organizó el televisivo montañero Jesús Calleja en León. Hubo turno de preguntas y yo le lancé esta:

“Cuando estás allí arriba y sientes dudas, miedo, ¿cómo lo gestionas, cómo apartas de tu mente esos pensamientos negativos para alcanzar tu meta?”

Ella nos confesó que había pasado por un periodo de muchas dudas tras volver de su cuarto y fallido intento de ascensión al Shisha Pangma (uno de los 14 ochomiles del planeta) en el que falleció un compañero de expedición. “Le tengo pánico al miedo y en aquel momento cogí miedo a la Montaña”. Gracias a unas sesiones de coaching ha podido dejar atrás este problema, porque nada es más peligroso que caminar con dudas por los lugares que ella transita.

He sentido miedo en la Montaña, miedo al hielo, vértigo, miedo a una caída y con el móvil sin cobertura. No quiero sentirlo pero está ahí. Quiero pensar que me comprometo sin tener la pericia suficiente o por el contrario, el ir ganándola hace que me exponga a situación antes impensable.

Superar nuestros miedos es un ejercicio constante de enfrentarse a ellos, de seguir subiendo montañas, de indagar en los motivos, de seguir luchando, de contemplar esa imagen que nos da ilusión y dar un paso más.

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3 pensamientos en “Emociones negativas en positivo.

  1. Para mi el miedo es la incertidumbre de un futuro inmediato, y la ansiedad no saber cómo afrontarlo.

  2. Hasta hace pocos años viviamos en una especie de “inconsciencia colectiva”, como sociedad, “España iba bien”. La edad que teníamos también influía en que el futuro no nos agobiase, verdad? Hoy tenenos varias opciones, una es ser realistas (ni optimistas ni pesimistas) y aceptar las cosas como vienen, relativizarlas (nada es del todo malo ni bueno), no podemos paralizarnos, hundirnos en esta especie de histeria colectiva catastrofista. Desde luego la incertidumbre es real y tangible por eso comprendemos tan bien lo que significa. Seguro que estás más preparada de lo que crees para cualquier cambio que se produzca, el cambio puede ser una oportunidad. Como decía Mandela: “No es valiente el que no tiene mido, sino el que sabe conquistarlo”. Muchas gracias por tu comentario.

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