Instinto de supervivencia.

Trekking de reconocimiento.

Aquel día me puse en marcha en torno a las 14h. La idea era acercarme hasta la Majada que hay al fondo del Valle de Cansequillo para comprobar el estado de la pista que va paralela al curso del Río Torío. Si había nieve suficiente y buena quería volver al día siguiente para hacer esquí de travesía en el Pico Huevo de Faro. Este año se me ha atascado el Pico La Morala, por dos veces no he podido hacer cumbre, y quería llegar hasta ella tras visitar el Huevo y el Faro.

A los pocos metros de echarme a andar me encontré con Artemio. Él y yo habíamos coincidido en otoño en un curso de GPS y me comentó que también estaba viendo el panorama para venir con un grupo al día siguiente desde Asturias.

IMG_7067La montaña estaba preciosa, lucía el sol y la pista no se hacía monótona esa mañana. A medida que entraba en el valle avanzar se hacía más penoso por el acúmulo de nieve que, en el Valle de Murías, me llegaba hasta la rodilla.

Con las botas caladas y los pies húmedos, pero mi cabezonería impertérrita, llegué a la Majada donde hay una construcción que da cobijo a los caballos. Nada más llegar mi excursión cambió su destino, a partir de ahí viví una historia de supervivencia, experiencia que me ha permitido sentimientos intensos.

¿Qué hago con este bichito?

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Tendido en el arroyo me encontré este animalito, una cría de rebeco con el cordón umbilical sangrante. Tenía los ojos hinchados e inyectados en sangre, como la que salía de su pequeña nariz. Estaba húmeda y fría, agonizaba en aquel charco, lo único que supe hacer fue mirar a mi alrededor buscando a su madre.

P1010493Me acerqué a cogerla, nunca había tocado a un animal así. Su pelo era suave aunque prometía ser duro y áspero. Pataleó cuando lo alcé y supe entonces que mis planes se habían trastocado.

Lo recosté en un lugar más seco mientras me hidrataba y decidía que hacer con ella. Pensé fríamente que la Naturaleza es sabia y si su madre le había abandonado sería por algo. Tal vez estaba extraviado y podían encontrarlo más tarde. Decidí dejarlo allí y volver cuanto antes para quitarme aquellas botas porque tenía los pies bastante fríos.

Mientras tanto tenía que vigilar a mi perra que, de puros celos, sólo quería comérsela y esperaba cualquier descuido mío para hincarle el diente.

Le busqué un sitio aceptable y me puse la mochila, entonces emitió un quejido que interpreté como “por favor, no me dejes”. Me senté a llorar como una mema, mientras Blasa me consoloba, ¡qué pena me daba, caray!

¡Tengo que intentar salvar a este animalito!

Me puse en marcha, a paso rápido entre la nieve. El bichito se quejaba al principio del vaivén. Lo llevaba agarrado con una mano junto a mi abdomen y fue secándose. Al rato noté que mis pies estaban helados, no sentía los dedos. No había tenido tiempo de comer y eran las 16 y media de la tarde, el sol empezaba a caer y me sentía algo cansada, aún así apreté el paso. La rebequita iba desmayada, con sus larguísimas patas y su cabeza descolgadas. Apenas notaba el latido de su pequeño pecho, no quería ni mirarla por si ya había muerto.

Al llegar al coche la apoyé en el capó y no abrió ni siquiera los ojos. Rápidamente arranqué y me dirigí a Fontún, allí tengo una amiga que es veterinaria, ella sabría que hacer. En aquel momento pensé en llamar a la Guardía Civil, ellos podrían llevarla a un centro de recuperación. Si moría por el camino o no encontraba a Lorena tendría que dejarla en cualquier sitio. Caminar durante hora y media con aquel bebé en mi mano todavía me llena los ojos de lágrimas, fue una responsabilidad, un esfuerzo muy emocionante. Había que intentar que se salvara.

Lorena y su kit de resucitación.

“Necesito tu ayuda, mira lo que tengo en el coche”. Ahí comenzó una lucha por parte de Lorena de salvar la vida de este animalito deshidratado y con un hilo de vida. “Este corzo o lo que sea, no ha mamado. Probablemente ha nacido esta mañana, es muy pequeño”. El calostro, la primera leche, es fundamental para que un recién nacido sobreviva. La veterinaria intentó abrirle una vía para ponerle suero, pero su vena era tan pequeña que la aguja no entraba, tampoco tenía nada lo suficiente fino para meterle un catéter por vía nasal.

IMG_7076Comenzó a ponerle inyecciones subcutáneas con suero y fósforo, calcio, vitaminas, corticoides y un largo etcétera de sustancias. De vez en cuando comprobaba, metiendo su dedo en la boquita del rebeco si aparecía el reflejo de deglución. “La lengua no esta fría, es buena señal”.

IMG_7077Ese día descubrí que los cérvidos sólo tienen dientes abajo…soy una urbanita ignorante. Tras varios pinchazos llegó la hora de alimentarla, calentaron algo de leche y lo intentaron con una jeringa, pero tuvimos que ir a comprar un biberón porque no tragaba. El padre de Lorena ha tenido ganado y se notó en la maña que se dio para alimentarla.

IMG_7078Ya estaba todo hecho, ahora el animal tenía que reaccionar decía Pedro, “es un animal salvaje, para sobrevivir tiene que ponerse en pie”.

IMG_7079No se puso en pie, quizás lo mejor era que descansara después de tanto trajín.

IMG_7083Así, tapadita la pusieron junto a un radiador y tras hora y media parecía que tanto esfuerzo había servido. Aunque no se levantaba, movía su cabecita y abría los ojos, fue un momento muy bonito para mi, insisto: emocionante. Siempre buscando vivir experiencias y sentirme abrumada por la belleza, la adrenalina, la oxitocina….Esta ha sido una de las buenas.

IMG_7113

imageLágrimas de alegría corrían por mis mejillas pensando que había cambiado la suerte de Casi (la bautizamos así porque “casi la palma”). Ahora que la noche caía sobre la montaña, ella podía estar muerta o haber sido devorada sin haber sabido lo que eran los cuidados de una madre, lo que es recibir amor. La dormí en mis brazos y ella me devolvió todo mi esfuerzo cien veces. Me recompensó de un modo que no soy capaz de comprender desde la lógica. Gracias bichito…

El instinto de estos animales es muy fuerte.

A las dos de la mañana Lorena envió un sms diciendo que Casi había muerto. Ahora era Casi, porque “casi libra”. Hacia las nueve había empeorado y eso que había ido a buscarle leche de cabra a un pueblo cercano. Volvió a sacar su kit, llegó a ponerle adrenalina intracardiaca y a darle un masaje de resucitación, pero no pudo ser. Gracias por pasar la noche con ella Lorena, por intentarlo con tantas ganas, por luchar contra el destino. Para mi eres la mejor veterinaria del mundo porque tu dedicación es muy grande.

La llorera que me pillé fue épica. Me sentía fatal, ¡qué injusticia!. Tenía esa sensación de que el esfuerzo, en ocasiones, no sirve de nada. ¿De qué había servido alargar la agonía de aquel animal? La tristeza, el cansancio, la decepción, la rabia…dieron paso al sueño.

Volví a Fontún al día siguiente para disfrutar de la mejor terraza de la montaña de León, la del Mesón La Pradera. Este es el negocio familiar de Lorena y dónde es un placer tomarse una caña tras subir el Cueto Fontún, bañarse en las pozas de Canseco o disfrutar de los conciertos que celebran allí durante todo el verano.

Me contó que estos animales son muy salvajes y suelen morir en cautividad. Este podía haber salido adelante y haber fallecido al mes, también pasa con los jabalíes. Quizás la mamá de Casi tuvo que huir, “los lobos han estado estos días por aquí, he estado cosiendo a unos potros que han destrozado”.

Cuando vuelva a la montaña y vea a los corzos y rebecos observarme desde las alturas, pensaré en que uno de ellos podía haber sido el bichito que me encontré en la majada y me hizo sentir cosas tan bonitas.

Notas:

– Lorena González es veterinaria y atiende en León también. Teléfono 615 590 763.

– El Mesón La Pradera en el Diario de León.

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9 pensamientos en “Instinto de supervivencia.

  1. Hola, soy Lorena y me siento obligada a escribir porque me ha encantado el relato de este historia, por desgracia, con un final muy triste. Mariajo,eres genial, y una gran ecologista dedicada. Yo simplemente intenté que ese instinto de supervivencia se viera recompensado por el empeño de esta amante de la naturaleza que llegó el sábado a mi casa con la cara desencajada por el papelón que tenía entre manos, la falta de nutrientes en su sangre porque su bocadillo estaba aún en la mochila y la preocupación por la vida de un animalito que estaba intentando seguir en este mundo a pesar de tenerlo todo en su contra.
    Debo decir, después de todo, que la vida es injusta aun a sabiendas de la buena voluntad y las ganas de hacer. CASI, donde quiera que estés, te recordaremos. Gracias por los minutos que nos dejaste disfrutar de tu presencia.

  2. Lorena, lo tuyo si que es dedicación, gracias a ti y a tu familia por hacerme caso cuando llegué a vuestra casa con esa papeleta…y gracias por esas cañas ricas que le quitan a una las penas. Un abrazo fuerte.

  3. Hola!!!
    Desde luego que si me hubiera imaginado lo que iba a leer, lo hubiera dejado para más tarde. He degustado el sabor amargo del café , si, porque me ha pillado desayunando.
    Mariajo, ya te lo he dicho otras veces, escribes muy bonito!!! Eso unido a que tu vivencia está llena de sentimientos y sensibilidad han hecho que me haya pillado una llorera de tres pares . Fuiste afortunada al encontrarte a Casi, una experiencia que será inolvidable para ti. CASI fue afortunad@ al poder sentir el calor humano de una gran persona (TU) y de recibir la ayuda de una gran profesional (LORENA) quien le proporcionó todos los cuidados posibles antes de desaparecer para siempre.
    Y, para terminar, sólo decir : si TU hiciste todo ese esfuerzo por intentar salvar a Casi, ¿qué no seremos capaces de hacer las madres por nuestros hijos?
    Un abrazo muy fuerte. Eres muy GRANDE!!

  4. Muchas gracias Conchi, ojalá la historia hubiese tenido mejor final…creo que es lo que más me ha dolido, que imaginé que todo había salido bien. Personalmente me ha llamado la atención el modo en que me afectó emocionalmente, soy una persona sensible, pero este animal no era mi perra, no era nada. Como bien dices, que no seré capaz de sentir, hacer por alguien a quien quiera y/o ame…me da miedo. Prometo historias con mejores finales..;)

  5. A mi también me has hecho llorar aunque, conociéndote, no me ha extrañado tu actitud. Tampoco me ha resultado desconocida tu emotividad o tu compromiso con aquello que amas, en este caso, la naturaleza.Este suceso refleja tu propia existencia al 100% : ¡eres una luchadora! Te creces con las dificultades, te encaramas a ellas y consigues saltar más alto. Me llena de orgullo formar parte de tu vida,de tu voluntad, de tus sentimientos……….Te quiero. Ana.

  6. Gracias Ana, me siento muy afortunada por recibir tanto cariño y ánimo, de saber que caminas a mi lado viéndome crecer. Tenemos que saber rodearnos de aquellos que de verdad nos quieren, nos cuidan y creen en nosotros. Yo te tengo a ti, me sirves de referencia desde siempre, hemos construido un hilo que nos une muy fuerte. 🙂

  7. impresionante. vamos como que estoy llorando. No lo habia leido,
    No me imaginaba que el final acabara asi, ya lo siento que pena.
    Mariajo eres la mejor!!!

  8. Pingback: Montuerto: Pico de Prado Llano y otros. | El Blog de Mariajo Rodríguez.

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