Planificación Financiera Personal. (Parte 1)

La situación económica adversa es el acicate para que nos pongamos en guardia respecto de nuestros ahorros, gastos e inversiones. En realidad, planificar nuestro presente y futuro financiero debiera ser una enseñanza básica que se inculcara en el colegio. El sentido común nos dice que las circunstancias de vivir en un mundo globalizado son cambiantes, para bien y para mal. Por eso, vivir “al día”, no puede ser una opción.

Tanto tengo, tanto gasto.

Hay una serie de pautas que podemos seguir para auditar u ordenar, en su caso, nuestras finanzas mes a mes.

1. Chequear nuestra salud financiera.

Esto nos proporciona información muy valiosa. Me he sentado con clientes que no tenían ningún conocimiento de sus gastos, excepto la letra del coche o la hipoteca. Este chequeo simplemente es pararse y reflexionar sobre: ingresos que hay en casa, jubilaciones a la vista, personas a tu cargo, deudas, cómo llego a fin de mes, soy capaz de ahorrar, tengo una hucha para imprevistos, si faltase mi pareja cómo me quedaría, tengo dinero previsto para mi jubilación…

2. Marcar tus objetivos financieros.

Los genéricos pueden ser: ahorrar más, controlar mis gastos, reducir o eliminar deudas, preparar jubilación, proteger a la gente que quiero..

Como en cada momento de nuestra vida tenemos unas necesidades que cubrir, estos objetivos irán variando en el tiempo. Incluso hoy podemos querer comprarnos un barco y el año que viene haber desistido de la idea. Pero lo que es invariable y común a todos nosotros son los objetivos genéricos que he mencionado.

Hemos de temporalizar los objetivos. Es decir: ” en el corto plazo quiero cambiar de esquís, (sin tocar mi fondo de emergencia, ni el ahorro de vacaciones…). En el medio plazo, en 5 -10 años, sé que tendré que cambiar la cocina. En el largo plazo, 15 años, mis hijos estarán en la Universidad. Y en el muy largo plazo, 25 años, me jubilo…y como es sabido está difícil que tenga pensión, o puede que mi salud no sea de hierro o quiero tener una casa en las Bahamas.

El presupuesto personal.

Una vez que conocemos el punto de partida vamos a organizar nuestros recursos. Con independencia de nuestro nivel de recursos hemos de ser capaces de gestionar lo mejor posible lo que tenemos. Debemos tener el control de nuestra economía.

Se trata de analizar tus ingresos, gastos y capacidad de ahorro. Este ejercicio es muy didáctico para la mayoría de personas con las que me he sentado. La utilidad de reflexionar sobre lo que hago con mi dinero redunda en mi beneficio si tomo las medidas adecuadas. Una vez que tienes el “dibujo” de tu realidad hoy, debes hacer ajustes y evaluar los gastos si quieres llegar a los objetivos que te has marcado en el paso anterior.

No soy capaz de ahorrar.

El ahorro debe ser un gasto fijo obligatorio. Solía argumentar: ” el ahorro es un sueldo para ti”. Al fin y al cabo vamos dejándonos el salario en Repsol, Hipercor, Zara, Orange, etc..y ¿qué queda para nosotros? El ahorro es muy gratificante y supone un pago que nos hacemos a nosotros mismos.

La clave es separar el 10% más o menos de nuestros ingresos a principios de mes y, ver crecer nuestro dinero. Si esperas a ver lo que te queda, no te quedará nada. Pero.. si ganas 700€ no puedes ahorrar lo mismo que uno que gana 3000€…¡FALSO. Puedes ahorrar más! Lo que importa en la ecuación del ahorro no es el nivel de ingresos, sino de gastos. Si el saldo es positivo, si hay capacidad de ahorro, la otra variable es en qué inviertes tus ahorros.

“¿Qué el mes que viene empiezas a ahorrar? No empezarás nunca. Esto es como decir: el mes que viene empiezo a cuidarme o me voy a apuntar al gimnasio. Empieza hoy.” 

Creo que para conseguir cualquier objetivo en la vida, es más fácil verlo como algo positivo. Si ves el ahorro como un sacrificio que no te permite disfrutar del presente, no ahorrarás mucho tiempo. Esto es como verse con la báscula, tienes que disfrutar con lo que estás consiguiendo y no buscarte escusas.

El Fondo de Emergencia.

Para que la gente definiera su fondo de emergencia les hacía esta pregunta: ¿cuál es la cantidad que te gusta tener en el banco o en la viga, que si ves que baja de ahí te pones de los nervios?”. Esta cifra es subjetiva y cada uno marcamos nuestro tope.

Es un dinero para imprevistos: un golpe en el coche, una boda, unas gafas que se le han roto al niño, quedarse en paro… No es el dinero que tienes para irte de vacaciones en agosto, ni el dinero de la universidad de tu hija, ni los ahorros para tu retiro. ¿Por qué? Porqué pasan cosas y es necesario tener un colchón. No se puede depender de la familia o de la suerte siempre. Sentido común.

Esta cantidad debe estar en un sitio accesible para evitar vender inversiones a largo plazo o tener que pedir un crédito. Los momentos difíciles llegan y, tener una hucha hace que los superemos mejor.

La gestión de las deudas.

El crédito en sí no es malo, puede solucionar emergencias, mejorar nuestro nivel de vida y nuestro poder adquisitivo inmediato. El problema es no tener en cuenta que hay tipos de créditos y deudas. Tenemos que graduar éstas en función del coste que nos producen e devolver antes las más gravosas.

Todo lo que has leído hasta aquí, repito, es: sentido común. Cuando pienso en este tema recuerdo a mi madre, siendo yo pequeña, que guardaba en sobres el dinero para cada cosa. Tenía el sobre del butano, de la luz, de la comida, de las propinas. Cuando tenemos  identificados todos nuestros gastos y compromisos de pago, sentimos el control de nuestras finanzas. Uno de esos sobres debe ser el del ahorro, si no hay hucha de imprevistos, primero ahorraremos para cumplir con este objetivo. Cuando tenemos el corto plazo, el día a día cubierto, podemos plantearnos como queremos estar a medio y largo plazo. Pero eso será en un próximo post.

Ahorrando que es gerundio!

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4 pensamientos en “Planificación Financiera Personal. (Parte 1)

  1. Muy interesante. El poco sentido común que tenemos. Creo que voy a empezar a usar sobres a ver si así sé lo que gasto.

  2. Bueno, a veces vamos achuchados y el sentido común cambia nuestras prioridades. Para muchos hoy pagar hipoteca, comer y vestir son las únicas metas que se pueden marcar. Para mi lo más importante de este post es hacerse con la hucha de imprevistos para tener cierto colchón. Dos o tres salarios es una cifra suficiente. Gracias por tus comentarios Clemen!!

  3. Me ha gustado mucho tu resumen Mariajo. Yo tengo un blog de Finanzas personales, ThinkingRich y suelo escribir sobre esto precisamente.
    Una cosa que añadiría sería el “Págate a ti mismo primero”, es decir, para ahorrar, lo primero que tienes que hacer nada más llegar tu nómina es transferir tu ahorro a otra cuenta. Así no lo tendrás a mano y, al hacerlo cuando tienes dinero, no tendrás la excusa de “no pude ahorrar”

  4. Completamente de acuerdo contigo Alfonso. Si “ponemos todos los huevos en la misma cesta”, es imposible distinguir lo que es ahorro de lo que es presupuesto. Gracias por visitarme, haré lo mismo.

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