Cambio de rumbo, pero no de dirección.

Cuando la Economía entra en un circulo vicioso las consecuencias pueden ser fatales. No voy a contar nada nuevo sobre los tiempos que nos está tocando vivir. Esta crisis, la crisis, comenzó hace tiempo, el suficiente para ir haciendo huella en nuestra manera de ver la vida. Seguro que había gente entonces capaz de imaginar que tanto despilfarro y especulación no podían ser infinitos. El hecho es que ese “nada volverá a ser como antes” ha calado en nuestras conciencias y no es del todo malo.

Me gusta escuchar que se está rompiendo con el mito del funcionario, “el trabajo para toda la vida” no es una panacea. Que el absentismo laboral se ha reducido, el abuso en este país es una constante. Me da lástima por tantos derechos laborales que se irán con las hipotecas subprime. Pero está bien poner el marcador a cero en algunos temas, replantearse el estilo de vida del que hemos presumido sin ganar para ello. Creo necesario consumir de un modo más consciente y meditado.

Cómo se arregla esto: autoempleo.

Compartir conocimiento, colaborar, cooperar, generar sinergias, innovar, generar valor, ser creativos, ser emprendedores….ser autónomos. Ahora se impone la tesis sobre el autoempleo como forma de salir de la recesión que nos ahoga. En España no se ha educado para desarrollar los talentos ni las capacidades propias de los individuos. Mi generación fue la primera que sufrió un desempleo masivo de universitarios y los errores siguen cometiéndose. Hoy con un 50% de jóvenes sin perspectivas de futuro, muchos optan por emigrar o autoemplearse.

Nada de esto debe verse como negativo. Lo que convierte una decisión en traumática es tomarla con el agua al cuello, porque no hay otra alternativa. Tener una “experiencia internacional” enriquece a una persona desde cualquier punto de vista. Cambiemos de perspectiva, no es de locos montar un negocio propio en época de crisis. Por supuesto, hay que medir los pasos. Siempre digo que no todo el mundo puede tener un negocio propio, el mercado es muy complejo. Una persona decidida a emprender debe conocer a su público, definir el valor añadido que les aportará , elaborar un plan de negocio, valorar cuanto quiere apostar y prever posibles contingencias, entre otros temas.

En cualquier caso, las Administraciones y la Sociedad deben aupar a los pequeños idealistas que creen en su proyecto, a las pequeñas empresas y comercios de barrio que luchan para mantenerse. Si las pequeñas empresas (de hasta 50 trabajadores que son más de 3 millones) en este país contrataran a una persona, podríamos hablar de crisis en pasado.

Reflexiones personales: la búsqueda.

Personalmente he dado un cambio de rumbo, pero no de dirección. Siempre he consumido con medida y cierta responsabilidad social, ahora me gusta ver que es una tendencia. Mientras todos se compraban piso, yo no lo hice, el futuro me parecía incierto. A veces la gente olvida que a nadie le ponían una pistola en el pecho para pedir un crédito. Quiero decir con esto que, cada uno tiene un modo de encarar la vida, unos principios, los míos siguen siendo los mismos.

Lo que sí bullía dentro de mi como una llama era un cambio de rumbo. Lejos de apagarla la avivé con la lectura de ese tipo de libros que te lanzan hacia adelante. Que te ayudan a destapar el frasco de las esencias, a reflexionar sobre lo que realmente quieres y a darte cuenta de que no hay nada seguro en esta vida.

La Felicidad es la ausencia de miedo y el amar la vida que tienes. Y en la búsqueda de ese estado ideal a veces toca independizarse, romper con la falsa estabilidad , tirarse a la piscina o colgar el traje. Si, dejé mi trabajo con contrato indefinido, con la que está cayendo, para montar mi taller. Aquí tienes una fotos.

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