¿Qué nos aleja del engagement?

Es de sentido común, la gente se implica cuando se siente parte del proyecto y se comparte la visión, la meta. Cuando era pequeña y mi madre decía un domingo: “¿hacemos churros?”  Ponía todos mis sentidos en ayudar y hacerlo bien, no sólo porque disfrutaría de un desayuno especial, sino porque el “viaje” sería divertido.

Me planteo escribir sobre el “no compromiso” porque estoy harta de oír hablar de engagement, como si fuera una obligación del empleado, cuando en realidad, parafraseando a Andres Perez Ortega, es un chantaje emocional para que trabajemos más por menos. Lo que mas me indigna es que quienes lo piden son personas casi siempre incompetentes que no como saben guiarte hacia el éxito te piden un “esfuerzo voluntario”.

Cuando seleccionamos personas queremos que se impliquen, que se entusiasmen con su trabajo que sean proactivas y vayan más allá de sus competencias. Sin embargo, lo que algunos jefes llaman compromiso no se trae “de serie”, se crea y desarrolla a medida que conectamos con la organización. queremos permanecer en ella y sentimos satisfacción laboral.

Pero hoy quiero hablar de actitudes y modos de hacer las cosas que nos llevan a perder la implicación, a “quemarnos”, a deprimirnos el domingo y levantarnos de la silla a la hora en punto.

Algunas cosas malas.

  • Las reuniones malignas. Son fáciles de reconocer: se hacen sin agenda, sin minuta, multiobjetivo, unidireccional, son recurrentes, monotemáticas, predecibles, en las que se da feedback negativo delante del resto de compañeros y lo peor, tienes que mantenerte sin bostezar y parecer entusiasmado dure lo que dure.
  • Te voy a “enganchar” con la formación. Una entrevista de trabajo es una gran mentira entre dos grandes mentirosos. El representante de la empresa utiliza en ocasiones los planes formativos para captar el interés del candidato sobre todo cuando este carece de experiencia. Al final muchas de estas sesiones formativas son una obligación para el manager que lo único que quiere es que firmes la plantilla de asistencia para superar una auditoria, no se prepara la formación y se limita a leer la PPT. Por otro lado, qué menos que conozcas los procedimientos de la empresa donde vas a trabajar, no es un regalo sino una necesidad de la empresa. 
  • Matar la creatividad. Frases del tipo “en este negocio eso no funciona”, “aquí se hacen las cosas de otro modo” y “siempre nos ha funcionado esto” lo más probable es que te dejen mudo para el resto de puestas en común. Invitar a un equipo a generar ideas nuevas siempre en el mismo espacio, probablemente una anodina sala de juntas donde te “pusieron a escurrir” la última vez, eso apaga la proactividad  y te instala en la apatía.
  • Incoherencia o “qué geta tienen”. Es tan aburrido oír que el cliente es el centro de las operaciones de tu empresa y ver que no es así.  El cliente es el rey, aunque la tecnología del sitio web de la empresa sea de la era 1.0 o de cada 10 operaciones que realizamos 6 tienen errores y el nivel de  recomendaciones que nos hacen está por debajo del 40%. Además, la empresa no gestiona su reputación en la red y aspira a ser una de las 100 en Great Place To Work.
  • ¡Llegarás donde tu quieras! Las empresas proclaman que buscan a gente con inquietud, pero no es verdad, buscan conformistas. Para alejarte del compromiso en este sentido lo tienen fácil; pueden cerrarte las puertas a la adquisicion de nuevas competencias o no mostarle el itinerario para llegar a tu meta. Y te preguntarás ¿qué empresa va a querer eso? Empresas que mantienen jefes sin competencias en Liderazgo con la responsabilidad de ser mentores. Algunos de estos mandos tóxicos tiene miedo a que sus subordinados puedan quitarles el puesto, otras veces es simple y llanamente que no entienden la importancia de dedicar tiempo a tu gente, de enseñarles, de conocerles, de marcar con ellos, objetivos y acompañarles en el cumplimiento de los mismos. Pero lo más sangrante es mantener a alguien en su puesto porque es difícil sustituirle, porque siempre vamos con prisas…porque no hay planes de sucesión. 
  • “No juegues con el dinero y las vacaciones de la gente”. Esto me lo enseñó una jefa sabia que tuve. Aunque cueste creerlo hay empresas que quieren que te comprometas pero te pagan tarde; quieren que renuncies a tus vacaciones pero vengas a divertirte a la oficina, quieren que des el 150% pero porque tu quieres, no porque te lo digan ellos..
  • “Mire es que yo quería formar parte de algo!. Cuando en una compañia no hay una historia común compartida y transmitida por todos se pierde la oportunidad , no sólo de conquistar los sentimientos de los clientes, sino de que los lazos entre los empleados se estrechen. 

Si conoces a alguien en esta situación, está quemado. Lo mejor que puede hacer es irse, pero no esperar a que cambien las cosas. De lo que hablo es de cultura organizacional, hablo de la sangre que corre por las venas de una empresa y esto, o hay un equipo directivo que lidere un cambio real o se enquista como una garrapata.

Existe una conocida clasificación que se basa en la relación entre satisfacción y retención de clientes, que es válido también para los empleados o clientes internos.

Si el ambiente laboral o tu falta de motivación, lo que sea, no te permite ser apóstol de tu empresa:

– Si estás insatisfecho, no te conviertas en terrorista y vete.

– Si aprecias la fidelidad, no seas un mercenario, no muerdas la mano que te da de comer.

– Si crees que puedes llegar a ser rehén de una empresa por motivos económicos, empieza a buscar un nuevo destino, cambiar puede suponer un riesgo pero es mejor que lo decidas tu antes de que lo haga tu jefe.

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4 pensamientos en “¿Qué nos aleja del engagement?

  1. Excelentes reflexiones, Mariajo. Sintetizas maravillosamente no sólo las razones que nos pueden llevar a quemarnos, sino también la actitud más correcta de cara a afrontar esas situaciones.

    Debo decir que, por desgracia, esta entrada resulta para mí de lo más oportuna: acabo de abandonar mi trabajo, actuando coherentemente con los valores que me llevaron a iniciar esta etapa que ahora termina. No es fácil saber cuándo uno debe irse, elegantemente, en el punto exacto antes de empezar a quemarse, pero creo que, como todo, es algo que se aprende con la experiencia.

    Por cierto, no creo que lo recuerdes, pero hace unos años tuve la suerte de entrevistarme contigo por un puesto de trabajo que al final quedó en nada y nunca me lo pasé tan bien en una entrevista de trabajo, algo que no resulta nada sencillo. Quiero pensar que fue porque ninguno de los dos actuamos como grandes mentirosos, sino con toda honestidad 😉

    Un saludo.

  2. Gracias por tu opinión Gabriel, por supuesto que recuerdo esa entrevista y me alegro de que la disfrutaras. La selección de personas para formar un equipo es una de las cosas que me gusta hacer de verdad, conoces gente y aprendes un montón.

    Pues enhorabuena por tu decisión, siempre digo que las decisiones propias siempre son correctas sólo por el hecho de ser tomadas por uno mismo. Ya sabes lo que pienso, “no hay que quedarse”, hay que continuar, cuando una puerta se cierra otra se abre. Seguro que te irá bien!! A los valientes les tiene que ir bien..:)

    Un abrazo

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