Mi experiencia africana: Etiopía. (Parte 1)

Si has leído mi entrada “Etiopía: del Plan a la Realidad” ahora puedes disfrutar de mi encuentro con el mundo real. El sueño africano se ha cumplido en parte y mi relato será fiel a mi experiencia. Viajar es aprender, cuando salimos de nuestra zona de confort el cerebro debe identificar nuevas pautas, normas, medios para sobrevivir en un entorno del que no puede predecir como de costumbre. En el día a día, gran parte de nuestras decisiones son sustituidas por experiencias, conocimientos e intuición de modo que no somos conscientes de la cantidad de opciones que se nos presentan porque les damos una respuesta automática.

Cuando decidí viajar a África lo hice sabiendo el esfuerzo de adaptación que requiere, pero necesitaba la experiencia de un país en el otro extremo del mío. Lo que sabía de Etiopía es que era un país pobre, con grandes corredores como Haile Gebrselassie que ha recibido el Premio Principe de Asturias. Pero he ido descubriendo mucho en esta travesía, como que el Movimiento Rastafari venera al último emperador etíope Haile Selassie I como un mesías, otro Jesucristo, descendiente de la dinastía salomónica. Realmente fue un dictador ególatra y un pésimo gobernante. (Notas: Haile Selassie significa ” El poder de la Trinidad”. Ras: jefe Tafari: creador).

Elige tu forma de viajar a Etiopía.

Esta es una clasificación subjetiva con la que algunos estarán de acuerdo:

Los mochileros/as sufridores/as, aquellos que se empapan todo lo occidental y humanamente posible, viajan, comen, vesten como un local.

Los turistas de burbuja, que contratan en su país de origen el paquete completo con guías locales que hablan su idioma. Tienen siempre transporte privado del aeropuerto al hotel y del hotel al monasterio que toque. Duermen y comen en los hoteles más caros donde solo hay otros como ellos.

El tercer grupo, es en el que yo viajo, ni una cosa ni la otra, pero en este viaje en concreto podríamos decir Mochileras Afogonadas.

No voy a dar recomendaciones prácticas, es mejor comprar una guía y visitar foros de viajeros. No describiré a modo de diario nuestra experiencia, tengo anécdotas que no te aportarán demasiado porque cada viaje es diferente. Lo que relato son pensamientos que expresan mi opinión sobre Etiopía basada en “remangarme y rozar” con ellos todo lo que he podido.

De una Economía de Subsistencia a una Economía no sostenible.

Existe una clase acomodada, el mismo coche que el nuestro, el mismo teléfono, tableta, marca de gafas, son un 5%. Hay una clase media en torno al 10%, empleados públicos en su mayoría, todos aspiran a trabajar para el Estado, quizás te suena. El resto, subsisten, con una economía basada en el campo y el comercio. Se distingue bien quien es el agricultor y quien el que vive en una ciudad, tienen su ropa característica, pienso que los que mejor viven son los primeros, pero todos quieren irse a las ciudades.

Hablo de economía insostenible porque he detectado poca variedad en oficios, así como, un comercio de bienes repetitivo en el que unos canivalizan al resto y no aportan valor al mercado. Estos son algunos ejemplos:

– Niños sentados en la acera te interpelan para que te peses en una báscula digital. En Etiopia la gente es delgada aunque no están escuálidos ni pasan hambre, me cuesta creer que alguien esté preocupado con su línea. No he entendido esta actividad.

Todos ociosos, todos guías. Los niños tenían sus vacaciones escolares, sin embargo muchos mendigaban, vendían lo que podían, ayudaban a sus familias. Pocos vimos jugando y los que si, lo hacían en lugares peligrosos donde jamás verás a un europeo hacerlo: en una zanja de una obra o en un arroyo. Por su parte, los adolescentes se pasan el día jugando al futbolín y atosigando a los turistas para sacarles una propina. Te interceptan según te apeas del autobús o el taxi, te hablan aunque no les prestes atención, te acompañan, te están esperando en la puerta del hotel. Es difícil, pero no imposible darles esquinazo el problema es que si te ven sin guía, vendrá otro.

Limpiabotas. Trata de imaginar una calle asfaltada para los coches pero sin aceras, más aun, con zanjas por aceras, suciedad, boquetes y trampas mortales para un peatón. Es época de lluvias, todos los días llueve una o dos veces, no hay alcantarillado, el agua baja arrastrando la mugre y el barro, los excrementos y todo lo malo de este mundo sobre tus Salomon. Una centena de veces un niño te ofrecerá sus servicios como limpiabotas, tienen verdadera obsesión por llevar los zapatos y las llantas de los coches sin barro. ¿No seria mas útil ponerse todos a recoger las basuras, construir en comunidad unas aceras, algún tipo de acequia o alcantarilla, colectores de agua y evitar mancharse?

El gato se va a comer al ratón.

Me temo que será así una vez más. Los mejores hoteles, con estándares occidentales, son gestionados o participados por occidentales. El gobierno tiene una red de hoteles donde no se puede pagar con tarjeta, no hay internet y te quedas con el picaporte de la puerta en la mano.

Cuando llegamos al Parque Nacional de las Simien Mountain y vimos el logde donde ibamos a dormir se me cayó el alma a los pies. He dormido en varios antros a estas alturas, si tengo que estar sin ducharme varios días me lo tomo como parte del juego. Es difícil entender que has pagado la entrada, el guía, el scout, el lodge y te encuentres un camastro con un colchón donde las pulgas no quieren vivir, sin luz ni agua. He dormido en refugios de montaña en cama corrida rodeada de hombres que llevan sin ducharse una semana y que roncan como elefantes, considero que tengo callo.

Por lo que pudimos saber el turismo ha bajado bastante, sin importar la razón, es una lástima porque significa trabajo y aquí puede haber un 70% de desempleo. Por otro lado el turismo es una ventana al mundo para ellos que hace visible su condición de vida, debería ser obligatorio viajar al tercer mundo al menos una vez en la vida.

Estoy convencida de lo que he visto y sentido, quizás por mi trabajo estoy atenta a las reacciones de la gente a su lenguaje corporal, he percibido cierta desidia y mucho timo. Por eso cuando reflexiono sobre los aprendizajes de esta experiencia recuerdo el refrán:

“No querías caldo, toma dos tazas”.

Bueno, próximamente segunda entrega, agradeceré tus comentarios, y si has viajado a este país tu punto de vista.

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3 pensamientos en “Mi experiencia africana: Etiopía. (Parte 1)

  1. Leerte es un placer que me permite estar sin estar… sentir en cierta medida tus sensaciones… gracias por describir tus experiencias, espero con impaciencia tu segunda parte… tessa

  2. Pingback: Vietnam: Hanoi. | El Blog de Mariajo Rodríguez.

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