El poder de la palabra.

He echado un vistazo a mis “amigos” de Facebook porque quería comprobar cuantos han tenido y/o tienen relaciones homosexuales y el porcentaje es del 27%. Me han parecido poc@s, pero luego he pensado que entre familia, ex-colegas, compañeras del colegio y la cantidad de gente de mi edad que no utiliza las redes sociales, era lógico. Desde luego representa mi realidad, al rededor del 30% de las personas con las que me relaciono en mi día a día son homosexuales; aunque el 70% o más de las que considero amistades e invitaría a mi cumpleaños, lo son. Muchos o pocos, somos. No me planteo si somos minoría, me planteo que somos un nicho de mercado con mucho potencial y daremos trabajo a los marketeros, no entro en obviedades.

A algun@s, cuando salimos del armario, nos advirtieron acerca de lo “mal que lo vamos a pasar en la vida” , “lo mucho que nos harían sufrir” y los problemas que nos ocasionaría nuestra conducta en el trabajo. Los únicos que pueden hacernos daño son aquellos a quienes queremos, el resto no tienen tanto poder. Desde luego hay gays que han soportado y soportan discriminación, hay mucho camino por delante en cuestión de derechos humanos y civiles. Una paliza hace daño lo sé, pero quiero referirme a otro tipo de dolor, el que provocan las palabras o la ausencia de ellas en la gente que nos importa y que nos quiere.

Notar que alguien evita pronunciar la palabra homosexual hace daño, lo veo como un problema de egoísmo, de falta de empatía. Los eufemismos hacen daño, las perífrasis también, ¿por qué no llamar a las cosas por su nombre? Existe una barrera mental que hay que cruzar para, después, recorrer una trayecto que va de la tolerancia a la normalización. Pero no sólo afecta a las familias, amigos, compañeros, hay homosexuales que dan todos los rodeos posibles para no “etiquetarse”, para no evidenciar su estilo de vida. No quieren molestar, no quieren dar explicaciones, quieren pasar desapercibidos.

Wordle: Nube de tags denominación de gay

Dos mujeres que viven juntas, duermen en la misma cama y comparten destino no son amigas, son lesbianas.  Algunos presumen de aceptar nuestra homosexualidad, sin embargo, no son capaces de pronunciar este adjetivo. ¿Suena mal? ¿raro? Durante demasiados años estas palabras han ido cargadas de prejuicio, humillación y vergüenza. Lanzadas con el afán de herir: bollera, maricón, trucha, bujarra, tortillera, nunca sonarán distinto; ni siquiera para las nuevas generaciones, las que no han vivido la ilegalidad o el rechazo. Cuando oigo al obispo de Alcalá quien, en su campaña contra la “Ideología de Género”, a acuñado el término AMS (Atracción hacia personas del Mismo Sexo), me recuerda a una película de aventuras, “La Princesa Prometida”, en ella se mencionaba a los RAG (Roedores de Aspecto Gigantesco) que vivían en el Pantano de Fuego. Sin palabras. Me ha venido a la mente el rey Juan Carlos dirigiéndose a Hugo Chávez en aquella Cumbre Iberoamericana.

Hay que estar en las barricadas, hemos estado disimulando demasiado tiempo para que los demás no pasen apuros, para no tener que dar explicaciones. Superemos el sexismo y la homofobia en el lenguaje,  podemos hacerlo, sabemos que es necesario y posibilita una sociedad más igualitaria y justa.

Pronto se celebrará en todo el mundo el Día del Orgullo Gay y todavía hay gente que me dice que porque festejamos este día pues eso supone que no hay normalización. Les contesto: ¡Es que no la hay! Hay parejas que llevan toda la vida juntas y no salen del armario, ¿por qué crees que es? ¿por qué son tímidos? ¿por qué no quieren que el mundo sepa de su vida? Muchos piensan que no pueden arriesgarse a estar coming out. No te dejes embaucar, a todo el mundo le gusta compartir su felicidad e infelicidad, hablar con naturalidad de sus vida, somos seres sociales. Por fin ha llegado internet y estamos más conectados que nunca con personas con nuestro mismos intereses. Las redes sociales nos ayudan en esta necesidad de compartir lo que somos, lo que pensamos, lo que nos gusta y para muchos homosexuales que viven en pueblos es una opción de expresar sus emociones, su afectividad. ¿Te imaginas a tus padres en un restaurante? ¿tu madre le diría a la camarera mi a amigo no tomará postre?

Este año, más que nunca, hay que reivindicar el mantenimiento de nuestros derechos civiles.

(Edición posterior. Me he enterado que la FELGTB ha lanzado un hastag #hazteBIsible  que puedes usar para actuar en favor de nuestra visibilidad, comparte esta entrada en tu cuenta de Twitter!!)

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2 pensamientos en “El poder de la palabra.

  1. Hola María José! Soy Luis, de Diversidad León. Me ha gustado mucho el post. En efecto, la palabra es poderosa, y el lenguaje también, llevo cinco años estudiando este mundo y soy consciente de que las palabras no suelen ser inocentes. Es por ello, pero no lo tomes como crítica, que desde Diversidad intentamos, sin mucho éxito, que en los medios aparezca Orgullo LGTB en vez de Orgullo Gay, pues se trata del Orgullo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. De hecho, ese hastag de la FELGTB de hazte Bisible se refiere a la bisexualidad, de ahí la Bi en vez de Vi jaja. Y tienes toda la razón en que no hay normalización ni visibilidad, no digamos ya en León, solo hubo que ver la manifestación del jueves para comprobarlo. Pero hay que seguir luchando, y creo que en eso mañana nos ayudará el Tribunal Constitucional.
    Un abrazo, y que sigas en esta línea.

  2. Hola Luis,
    Perdona el retraso en responderte, agradezco mucho tu opinión y tomo en cuenta tu recomendación respecto al Orgullo LGTB pues no lo conocía. Este blog personal está orientado hacia las actividades que a mi me apasionan, sin embargo quiero utilizarlo para animar a todos, pero especialmente a las mujeres, a conocer la montaña, el esquí y la vida saludable. Además, para mi también es importante ser visible aquí y en mi día a día, esta es mi aportación ” a la causa “. Un abrazo.

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