Downshiffing: ¡Trabaja para vivir!

La Reducción de marcha es un comportamiento social o tendencia en la que los individuos viven vidas más simples para escapar del materialismo obsesivo y reducir la tensión, stress y los trastornos psicológicos que la acompañan”.

Este enfoque hace hincapié en encontrar un mejor equilibrio entre el ocio y el trabajo, y centra los objetivos de la vida en la realización personal y la construcción de relaciones en lugar del consumismo y el éxito económico. (Wikipedia)

Downshiffing es el trabajar para vivir de toda la vida, pero el materialismo que hemos mamado nos hace esclavos de una existencia basada en tener y ser más. Cuando iniciábamos nuestra andadura profesional algunos queriamos llegar lejos, no importaba sacrificar tiempo, salud, derechos laborales, lo importante era “empezar desde abajo” para llegar muy alto. Por suerte, las nuevas generaciones tienen otras motivaciones y vienen con reglas nuevas, pero su consumismo puede ser idéntico. El principal problema que tienen los jóvenes son sus padres que continúan con una retahíla caduca de comprarse piso, coche, aguantar marea y, sobre todo, “quédate en casa hasta que encuentres algo mejor o hayas ahorrado.. para el piso.”

Reducir la marcha supone recuperar la libertad, volver a sentir que no estás encadenado a un trabajo de por vida, disfrutar de tu actividad profesional. Es un concepto que a menudo se liga a las políticas de conciliación, pero no estoy de acuerdo. Éstas se centran en facilitar la vida a las familias con hijos y personas a cargo; por un lado el Estado, que se enfocan en regular permisos, reducciones de jornada, etc. En cuanto a las empresas, directamente se usa la expresión ” empresa familiarmente responsable” porque tienen acuerdos con guarderías, permiten excedencias para el cuidado de personas dependientes, etc. En ocasiones lo que esconden estás medidas es el objetivo de incrementar la lealtad de sus empleados siendo “flexibles”. Que va, el Downshiffing no es esto, es algo tan lógico como no vivir para trabajar, irte a tu casa a la hora y disfrutar de todos tus días de vacaciones sin que te sientas “menos comprometido” que otro que “vive en la oficina”. España está a años luz de ser productiva, hay demasiados errores de base, demasiados “jefecillos” que dirigen a través del miedo, a perder tu puesto, el ascenso, el bonus. Superiores que pretenden manipularte con el manido compromiso, que no es otra cosa que “haz más por el mismo dinero”.

Y paralelo a todo esto está tu pareja, tu familia, tus sueños, las cosas que siempre has querido hacer y nunca tienes tiempo, aquel libro que querías escribir, ese viaje, tener tiempo para mirar a las musarañas, distraerte. Menos mal que tenemos las herramientas de productividad personal para que podamos dedicar el tiempo a lo que realmente es importante. En vaya lío nos hemos metido.

Las principales motivaciones para cambiar el ritmo de vida son ganar tiempo libre, escapar del trabajo y de los bienes innecesarios que acumulamos. Esta última me recuerda a un libro que leí recientemente “La Malla” de Lisa Ganski, que reivindica que el futuro de los negocios en compartir. En él también se hace una reflexión acerca de dos temas importantes:

Obsolescencia programada. Se sabe que la vida útil de los productos está planificada por los fabricantes con el perjuicio que supone en términos medioambientales y de costes de nueva adquisición para los consumidores. Nuestra vida se ha convertido en trabajar para acaparar cosas que, por muy bien que las cuidemos, se estropearán antes de lo que esperamos. El único propósito es alentarnos a comprar y a estimular nuestra demanda.

Consumir sin despilfarrar. El libro debate sobre lo innecesario de adquirir ciertos bienes que podríamos compartir o alquilar, en oposición al afán tradicional de poseer. Las nuevas tecnologías nos permiten este cambio, y es queriendo cambiar como podemos materializar nuestra visión de una de existencia más equilibrada. ¿Cuántos tienen un cortacesped en su casa que utilizan una vez al mes? ¿no podrían compartirlo con sus vecinos? ¿Alguien se ha dado cuenta de que vivimos en casas cada vez más pequeñas? ¿Me explicáis como se puede acumular sin espacio?

Existen en la actualidad otros muchos movimientos que preconizan el abandono del consumo excesivo, pero lo que me atrae realmente del Downshiffing es que impulsa un abandono del éxito económico en beneficio de la realización personal, de disfrutar de las cosas importantes, de una vida más sencilla.

““El dinero – Estamos rodeados por la cultura del crédito del “Compre ahora, pague después” y hemos olvidado el valor de nuestros ingresos reales. Cuanto más dinero gastamos, más tiempo debemos trabajar para pagarlo. Recordemos – Las mejores cosas en la vida son gratis. Vuelva a aprender el valor del dinero y viva con lo que gana. Tiempo – ¿Cuál es el valor de poseer una fortuna, si no tenemos tiempo para gastarla? Recordemos – El regalo más importante es el tiempo. Disfruta de más tiempo con las personas más importantes de tu vida”. Tracey Smith

Más información sobre otros movimientos similares: Flylosophy

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