El “mañana será otro día” se llama procrastinación

¿Te suena? Seguro que aunque te consideres una persona responsable, organizada y cumplidora esto de la procrastinación te ha sucedido alguna vez. Es un hábito y consiste en dejar para otro momento las cosas que sabemos que tenemos que hacer, que por distintos motivos: no nos apetece, nos da miedo, no nos vemos capaces, nos aburre, etc, posponemos y dejamos para otro momento más propicio.

A mi me pasaba cuando sabía que tenía que hacer los deberes el fin de semana y lo iba postergando hasta el domingo que, después de la película de por la tarde y de tener a mi madre todo el fin de semana recordándomelo,me ponía a ello. Si me ponía..

Así pues la procrastinación es el hábito o la acción de postergar actividades o situaciones, que sabemos que hemos de atender tarde o temprano, por otras actividades que nos proporcionan más “placer”, son más agradables y suelen ser irrelevantes. Se trata de un trastorno del comportamiento, por el cual relacionamos una acción con incomodidad o estrés, sea físico o psicológico.

En formaciones que he recibido a lo largo de mi carrera profesional en relación a la Gestión del Tiempo, siempre se ha mencionado este tema, pero nunca han utilizado la palabra procrastinación para describirla, pero a parte de sonora, la palabra existe y hay que utilizarla! Siempre se habla de no posponer las tareas que son cruciales para nuestro negocio o para lo que nos pagan, para ello existe lo que se conoce como Matriz de Gestión del Tiempo:

Debemos acostumbrarnos a tener una lista de tareas si, pero es tanto o más importante priorizarlas, ya que, de no hacerlo corremos el riesgo de “enredarnos” en tareas improductivas que nos provocan a la larga insatisfacción, inseguridad, tensión y agobio, mucho agobio.

Hace poco leía en Twitter que debíamos acostumbrarnos a vivir siempre con algo pendiente o por hacer, pues la sociedad en la que vivimos nos marca un ritmo muy duro de responsabilidades, compromisos y rutinas.

Cuando he sido yo quien ha formado en técnicas para organizar mejor el tiempo de trabajo, siempre he recomendado:”en primer lugar, piensa a qué nos dedicamos como organización, después cual es tu papel y misión dentro de la misma”. En este momento, recomiendo hacer una lista de todas las responsabilidades que tenemos en relación al puesto que ocupamos. Para cada una existen diversas tareas, reuniones, cuestiones administrativas, etc que forman parte de nuestra cadena de valor.

Puedes trasladar esto a tu  vida privada, a veces no sé como somos capaces de tanta actividad. Después, con este listado viene algo de lógica pura: “haz primero lo que más te de pereza”. El resto del día vas a estar más relajado, y también: “evita saltar de una tarea a otra, termina lo que estás haciendo”.

La procrastinación, no sólo es que no te organices bien y dejes para mañana lo que no te gusta, lo que no te sientes capaz de hacer. No es sólo “mañana lo hago o voy seguro”, no es ” es que hoy he dormido mal, estoy hecha polvo”, “estoy deprimido”,  es también un problema de autogestión o autoregulación.

Tipos de Procrastinación

  • La procrastinación, en su versión de trastorno de evasión, puede llevarte a conductas aditivas sustitutivas: sexo, internet, móvil, tablet,  ver la tele…uff!

Sólo para que veas lo que las redes sociales están haciendo en favor de la procrastinación, tiempo medio de permanencia en el sitio al mes:

Facebook: 405minutos

Twitter: 89 min

Google+: 3 min

LinkedIn: 21 min

Pinterest: 405 minutos

  • Por activación, es decir, hasta que no nos queda más remedio que actuar.
  • El aplazar por indecisión, está a la orden del día. Entre que pensamos cual es la manera y no, se nos va el tiempo.

Directamente va en contra del uno de los ” 7 Hábitos de la gente altamente efectiva” que Stephen R. Covey describía en su best seller, el hábito nº 3 que él llama: Lo primero es lo primero. Que resumiendo dice: la proactividad te lleva a la responsabilidad, y las metas y su priorización, a la victoria.

Ya sabes, una cosa es perder el tiempo porque se te va la cabeza, no tienes nada que hacer y estás en “modo off” y te metes en tu mundo; mientras que procrastinar es saber que tengo algo que hacer, la importancia que tiene, las consecuencias que van a derivar de este “trastorno”.

Recuerda, es el arte de la postergación.

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